Cierra los ojos y entiérrate en ti mismo. Podrás escuchar el suave susurro de la lluvia cayendo sobre la montaña; el agua bajando por la ladera, creando vida por donde pasa la corriente y desvastando poco a poco el terreno por donde fluye.
Busca en tu interior y oirás el sonido de las hojas al moverse con el viento; las flores creciendo, echando raíces y creando su tallo y expandiendo sus pétalos con cuidado, para que se vean hermosos y no arrugados; los pajarillos piando para comunicarse con otros animales.
Mira dentro y descubrirás el Sol naciente, calentando las partes del mundo por donde ilumina; la pálida luz de la Luna anunciando la noche en la antípoda. Presta atención al dulce enfrentamiento entre la oscuridad y la claridad, quédate en el centro y aprecia ambas.
Solo en tu interior podrás encontrar lo que lleva tanto tiempo perdido, y solo encontrandolo podrás saber qué cambiar para conseguir que tu vida sea más sosegada. Y recuerda que los residuos son los culpables de la inestabilidad del planeta.
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