Se sentía vacío. Después de que el chico se hubiera ido, lo único que sentía era un hueco en su alma tan grande que apenas le dejaba espacio para otro sentimiento. Se preguntó si la fugacidad de un momento de pasión merecía la pena a cambio de estar varios días conviviendo con ese espacio.
No entendía por qué no le hacía sentirse mejor mantener relaciones sexuales con chicos. Una vez se iban, caía de nuevo desde un décimo piso.
Pensaba que para intentar olvidarse de su exnovio lo mejor era hacer lo mismo que hacía con él con otros chicos, pero pronto descubrió que era contraproducente.
Deseó coger el teléfono para llamarle y decirle que le echaba de menos.
Pero sabía que eso tampoco era lo que quería.
Quería volver atrás en el tiempo, quería vivir en sus recuerdos, quería que todo volviera a ser como al principio de la relación.
No era posible, sin embargo.
Así que tocaba aprender a vivir en soledad.
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